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Medellín, Antioquia, Colombia

martes, 22 de marzo de 2011

VOCES DE LA NOCHE



MENORES SIN LIMITES SE TOMAN LAS NOCHES ENVIGADEÑAS
                                                                                                            

Era sábado en la noche cuando caminábamos hacia el parque de Envigado, un Municipio que ha sido catalogado  como la ciudad Señorial de Colombia.

Menores de edad en establecimiento de La Bota del Día en Envigado
El oscurecer de la noche y la gran afluencia de personas comenzaban a marcar la otra cara de este municipio, su vida nocturna. Nuestros ojos no paraban de observar la cantidad de niños y niñas, mujeres y hombres que se iban aglomerando en este lugar.
Un lugar santo para pocos e irrespetado para muchos, el atrio de la Iglesia Santa Gertrudis; sí, allí fue nuestra primera estación, era increíble estar viendo la cantidad de menores de edad con una cerveza en la mano sentados en unas escalas cerca a las puertas de la iglesia.  Una cinta de color amarillo es la única barrera que los separa, medida que fue tomada por la Administración  Municipal y la Iglesia para evitar que el templo de de Dios siguiera siendo centro de encuentro donde el alcohol y el humo del cigarrillo borraran por completo el objetivo de este lugar.

Cada segundo que pasábamos en el Parque de Envigado hizo que pudiéramos ver una contradicción: por  un lado este lugar tiene un CAI la Policía y hasta el ejercito hacían presencia y por el otro , a pocos metros del CAI, jóvenes menores de edad tomaban desaforadamente  pues  ya no eran un par de cervezas la que consumían sino también aguardiente, el cual era camuflado en bolsas negras, y el humo del cigarrillo  que daban a entender que esa figura de autoridad que es la que se encarga de corregir a la sociedad estaba de cuerpo presente pero del hacer cumplir las leyes ausente.

El reloj marcaba las 9:30 pm y ya no había espacio alguno para sentarse ni para caminar cómodamente, entonces  nos dirigimos hacia otro lugar , una calle llena de establecimientos donde la música no se distinguía, los decibeles de ruido eran tan altos que la única forma para hablar y ser escuchado era por medio de los gritos, este sitio es conocido como “La Bota del Día”.  La noche apenas comenzaba y los primeros que acudían  en su mayoría eran menores de edad. Niñas y niños de 14, 15 y 16 años, todos muy bien arreglados porque la fiesta lo ameritaba, no era necesario preguntar a donde se dirigían, su vestimenta, su forma de caminar y de expresarse lo decían todo.

La mayoría de ellos reacios a responder preguntas, pero por supuesto algunas niñas al ver cámaras no se negaron a ser entrevistadas, esperando sus novios o quizás esperando a ser invitadas por cualquier desconocido, respondían sin ningún temor: su rumba duraría esa noche hasta las 2 Am, tomarían  licor tranquilamente como cualquier mayor así sus rostros revelaran otra edad, una y otra vez mencionaban como quien logra una azaña lo fácil que era  ingresar a un bar pues tenían una contraseña falsa; y  es que pagar 60 mil pesos por esta garantizaba su entrada a una noche de rumba y placer. Recorrimos este popular lugar que para muchos tiene la mejor rumba en Envigado, pero que para otros  ha dejado muchas muertes y heridos por causa del alcohol y las drogas.

Entre pregunta y pregunta pudimos conocer a la gerente de un bar llamado “Manguitos”, una mujer muy joven y algo inexperta,  poco convincente a la hora de responder las preguntas que le hacíamos frente al ingreso de los menores de edad, por supuesto,  ella nos afirmó que en ese lugar se prohíbe la entrada a jóvenes que no tengan cedula, pero lo que ella no sabía era que nosotros conocíamos los antecedentes de ese establecimiento, pues fue allí donde incautaron licor adulterado hace un tiempo y la afluencia de menores es normal, con respuestas carentes de argumentos y con voz poco terminante, nos corroboro que la facilidad de la que hablan los protagonistas de esta historia es verdad.

Entre el ir y venir de respuestas que afirmaban esta problemática, decidimos desplazarnos a la “Zona Rosa de Envigado”, una zona que fue azotada por un hecho violento que marco la historia de este Municipio, el pasado 3 de julio de 2010 una Matanza de 8 personas conmocionó a Envigado en un bar llamado Guru, hoy llamado Lady Bar. Una calle que se viene levantando con pujanza gracias al apoyo de la Administración y de los mismos dueños de los locales los cuales día a día luchan por borrar este hecho con estrategias llamativas para atraer a las personas.

En uno de sus locales bastante oscuro, en el  que el espacio no daba abasto para  la cantidad de personas que llegaban allí, entre el ruido y el poco espacio nos acercamos a algunos  menores los cuales nos confirmaron su edad, la facilidad que tienen al ingresar a estos establecimientos sin contraseña ni cedula, pues lo que les importa a los dueños es vender. Ingresamos al interior de este lugar y encontramos que no solo estos  niños y niñas van a tomar y a fumar sino que utilizan la oscuridad para hacer un baile en el que la sensualidad y porque no la sexualidad hacen del reggaeton “un tire y afloje”.

Después de salir de allí, la duda y las ganas de estar en el lugar de la matanza, hicieron que entre el miedo y el suspenso visitáramos lo que hoy se conoce Lady Bar. Con apariencia como de que aquí nunca ha pasado nada, con  música suave y  nuevos dueños, algo reacios a la hora de concedernos la entrevista,  aseguran que el sector y establecimiento se han recuperado con paciencia y que gracias a las seguridad que les ofrece la Policia, la gente a respondido. En el momento en el que decidimos preguntar por el hecho violento que se había realizado allí, el evitar el tema con respuestas evasivas fue el resultado. Siendo las 11 pm no hemos visto alguna patrulla de la policía por este sector, aun no comprendemos de que seguridad hablan.

En fin, todo continua igual, las personas siguen llegando y nosotros nos disponemos a volver al lugar del encuentro de los Envigadeños, el Parque de Envigado. Ya son las 11:30 pm, y este lugar se ha despejado un poco, ya podemos caminar y visualizar mejor el espacio, aunque aún quedan personas sentadas en esa misma acera, ebrias, trabadas y desocupadas, los policías dentro del CAI  y nosotras despidiéndonos de esta investigación nocturna donde los menores de edad fueron los protagonistas.



Periodistas:
Luisa Afanador Ardila
Alejandra Jaramillo López        
Juanita Sánchez Villada